El Arropiero: El asesino que España quiso olvidar
Imagina que estás solo en una estación de tren desierta...
El monstruo que caminaba entre nosotros
Nació en Sevilla en 1943, y desde joven mostró signos de desequilibrio. Su vida fue errante, marcada por la pobreza, el abandono y la violencia. Se alistó en la Legión, donde aprendió un golpe letal que usaría en varios de sus crímenes. No tenía domicilio fijo. Viajaba por España, Francia e Italia, dejando un rastro de cadáveres.
Confesó 48 asesinatos, aunque solo se le pudieron probar 7. Entre sus víctimas hubo turistas, discapacitados, prostitutas, y personas que simplemente se cruzaron en su camino.
¿Psicopatía genética?
Durante su reclusión, se descubrió que tenía el cromosoma XYY, mas conocido como síndrome 47 es una condición muy poco frecuente ,que en los años 70 se creía erróneamente que predisponía a la violencia. Aunque hoy sabemos que esa teoría es falsa, en su momento sirvió para justificar su comportamiento y evitar un juicio.
El asesino que nunca fue juzgado
Fue detenido en 1971 tras asesinar a su pareja, una mujer con discapacidad intelectual. Lo internaron en un psiquiátrico, donde pasó más de 20 años sin juicio. Las autoridades lo consideraron inimputable. Murió en 1998, en Badalona, sin haber enfrentado a la justicia.
Descifrando el olvido
El Arropiero no solo fue un asesino. Fue también el reflejo de una España que no supo qué hacer con él. Su historia es incómoda, brutal y silenciada. Descifrarla es mirar de frente a lo que se quiso enterrar.
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